14 años

Hace una semana se cumplían catorce años de cuando gané el Mundial de distancia olímpica, como suponéis, muchos recuerdos. Me vienen a la cabeza muchos momentos, pero con más intensidad los que viví cuando empezaba en esto del triatlón.

César Varela es uno de los nombres que ha marcado toda mi carrera deportiva, aun 20 años después empiezo a entender por qué me mandaba determinados entrenamientos. Muy cuidadoso de cuidar la mecánica y no emborracharse de entrenamientos intensos que solo te dan ritmo, pero el motor sigue siendo pequeño.

Tenía yo 15 años y viajábamos en un 127 gasolina, al que no le funcionaban bien los cinturones ni los eleva lunas manuales. Muchas veces dormíamos en tiendas de campaña los días previos a las carreras. No existía la ropa de invierno técnica (al menos para nosotros), pantalón corto con camiseta de alguna carrera popular era la equipación oficial. El casco era lo más parecido a una olla de hacer guisos, odiaba ponérmelo. Recuerdo como lo reventé en una caída bastante dura, la misma que me dejó la cicatriz del ojo, pero por lo menos me valió para cambiar de casco.

Casi siempre corría en el monte. Subía el monte Pedroso, en Santiago, hasta arriba por asfalto y bajaba por los cortafuegos a oscuras, me gustaba mucho la sensación de tener que improvisar pisadas para no caerte. Al llegar a la piscina, casi siempre mojado hasta las trancas, tocaba otra sesión de natación con el cuerpo frío. Digo otra sesión, porque a las 7 am hacíamos la sesión principal.

…sacar ganas de donde no las hay para entrenar solo con 15 años bajo la lluvia, día si y día también

Tengo que reconocer que levantarme tan temprano con el frío invernal me costaba. Pero una vez que arrancaba el cuerpo era cojonudo saber que tenías el trabajo hecho. Luego iba al instituto, donde si llegaba tarde entraba por la ventana para evitar que me pusieran una falta por asistencia. Del instituto no me gustaban muchas cosas. Y desde el día que pedí que me cambiaran un examen para ir a una carrera y no lo hicieron, hasta manía le tenía a las profesoras. El colmo fue cuando me suspendieron gimnasia.. y pensaba para mi: campeón gallego de natación, gano carreras populares a atletas buenos, hago podium en pruebas de MTB, en verano practico piragüismo, no como bollos en el recreo como otros compañeros mío, me levanto a las 6 para nadar antes de las clases, sé usar un pulsómetro (tipo ladrillo:), sé lo que es un test de lactato y aun así me suspenden. Desde luego que poco tenía que esperar de un sistema tan cerrado. Con el paso del tiempo veo esto y me gustaría poder explicarle a esa gente con falta de visión, lo que es sacar ganas de donde no las hay para entrenar solo con 15 años bajo la lluvia, día si y día también.

Hay otra persona que me ha ayudado mucho, la conocí antes de ganar el mundial. En invierno del 2001 TVE vino una semana a mi casa a grabar un reportaje, creo que había más $$$ que hoy en día, que las grabaciones duraban más y con más personal. La cuestión es que por esa época yo andaba medio tocado de periostitis (si, lo reconozco, yo también pasé mi momento de tontería corriendo de puntillas), además de una rodilla tocada. Angel Peláez me presentó a Jose Luis Torrado, apodado cariñosamente “ O Bruxo”, este hombre me curó y hasta me enseñó a correr. Hoy en día sigo yendo a verle, y como ya me gusta más el vino que antes, también lo pasamos bien contando historias con buena comida y caldo español de calidad, jaja

Mi familia tuvo también mucho que ver en esto de ganar un mundial. Mis padres nunca me cerraron las puertas al deporte, aun sabiendo que era complicado a nivel económico hacer cualquier movimiento como comprar unas zapatillas. Muchos viajes a carreras populares y a competiciones de todo tipo. Mi padre, aun hoy en día con 67 años, se hace alguna etapa de 200kms.. y mi madre, que es la rápida de la familia, sigue corriendo casi a diario. El resto de mis hermano también practican, y nunca dejan de estar activos.

Últimamente corro mucho con Manuel, siempre descalzos, y nos gusta ver como pasamos por sitios que antes costaba caminar sin alpargatas con cámara de aire.

En resumen, ese Mundial para mi fue el resultado de un trabajo tranquilo y paciente. De formarse, aprendiendo a reconocer las sensaciones  de tu cuerpo, a saber llevar el ritmo que toca, a correr sin pensar en el tiempo, a no dejarse llevar por los colores fosfóricos y a creer que puedes llegar  a donde quieras si aprovechas lo que tienes.

A veces bromeo con algún amigo cuando corremos por una pista de tierra con buen firme: mira qué pedazo de pista tenemos para nosotros solos, y nadie más la usa:)

Y como no quiero que acabe aquí esta historia, dejo de escribir, que voy a salir a rodar un rato por donde lo hacía antes.

Abrazos